El Gobierno de la Ciudad devolvió más de 800 propiedades usurpadas y ordenó el espacio público. Para desarrolladores e inversores, la lectura es directa: más seguridad jurídica y mejores condiciones para apostar a nuevos proyectos.
Buenos Aires – Hace casi dos años y medio que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sostiene la misma línea: orden en la calle y respeto a la propiedad privada. Lo que arrancó como una política de seguridad urbana hoy se lee también en otra clave, la del mercado: reglas claras y protección al capital.
En el balance de gestión, la Ciudad pone el foco en tres frentes: el fin de las usurpaciones, el ordenamiento del comercio ilegal en las veredas y la eliminación de los cortes de calle sistemáticos. Tres ejes que, sumados, arman lo que el propio gobierno bautizó como la “Ciudad Ordenada”.
Por qué esto le importa al inversor
Para desarrolladores e inversores, tanto locales como extranjeros, hay una variable que pesa más que ninguna otra: la seguridad jurídica. Ahí es donde pegan de lleno las últimas medidas del gobierno porteño.
Si el Estado garantiza que una usurpación no queda impune y que las calles están libres para circular y comerciar, baja el riesgo de invertir en desarrollo urbano. Y ahí se juega la decisión de fondo: si conviene poner capital en construcción, remodelación o compraventa de inmuebles. Cuando esa decisión se repite, termina revalorizando un barrio entero.
800 propiedades recuperadas: el capítulo más resonante
El punto de mayor impacto para el mercado fue, sin dudas, la devolución de inmuebles a sus dueños. En estos dos años y medio se recuperaron más de 800 propiedades usurpadas, por un valor estimado en más de 200 millones de dólares que volvieron al sector privado.
Entre los casos más resonantes hay propiedades que llevaban ocupadas hasta cincuenta años: la histórica Casa Blaquier, la “Casona” de Costanera Sur, la llamada “Galería del Terror” en Nueva Pompeya y un edificio de valor patrimonial en San Nicolás, sobre Tucumán al 1700.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, fue directo con el mensaje: “Querían hacernos creer que usurpar una casa y arruinarle la vida a una familia no tenía consecuencias y que las víctimas eran los okupas. Querían que naturalicemos el desorden y que nos resignemos. Acá la propiedad privada se respeta y la ley se cumple”.
Veredas libres, menos piquetes y locales que vuelven a rendir
El otro frente fue recuperar la rentabilidad de los locales a la calle, algo que se jugó en gran parte en los operativos contra el comercio ilegal. La Ciudad desalojó a los manteros de puntos calientes como Flores, Once, Constitución, Retiro y Chacarita.
El operativo más grande fue en la avenida Avellaneda: más de 550 efectivos para desalojar a cinco mil manteros. Según la Asociación de Comerciantes de la zona, esa competencia desleal le costaba al sector formal más de 9.600 millones de pesos por mes. Hoy, con las veredas liberadas, los comerciantes reportan ventas en alza.
A eso se suma el fin de los piquetes que cortaban el tránsito y frenaban la actividad económica en el centro porteño. “No queremos ser rehenes de nadie, ni de los que cortan la calle, ni de los piquetes, ni de los que invaden veredas o plazas, ni de los delincuentes”, planteó Macri.
Más policías, menos delitos
Detrás de todo esto hay más presencia policial en la calle. Desde diciembre de 2023 se sumaron casi 4.000 agentes nuevos a la Policía de la Ciudad, con equipamiento y tecnología actualizados.
A nueve años de su creación, la fuerza porteña llevó los índices delictivos al nivel más bajo de su historia reciente. Y para quien piensa invertir, la ecuación es simple: una ciudad más segura es una ciudad donde da más ganas de poner plata a largo plazo.
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